¿POR QUÉ LA MEDIACIÓN COMO UNA DE LAS SOLUCIONES EN PARTICULAR A LA JUDICIALIZACIÓN DE LA DEPENDENCIA, Y EN GENERAL A LA SOSTENIBILIDAD DEL SISTEMA?

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Si analizamos el concepto mediación, nos daremos cuenta de que estamos ante una palabra omnibus, la cual se caracteriza por un uso muy frecuente en contextos muy dispares. Entendemos por mediación el encuentro entre las partes en conflicto y un tercero neutral, en el cual mediante el diálogo se trata de dar solución a los problemas existentes entre ellos.  La mediación, al ser una metodología de resolver conflictos, ha estado asociada siempre a situaciones de desavenencias en España; sin embargo, la mediación tiene unas fronteras más amplias.

 

La mediación, representando uno de los sistemas no adversariales de resolución de conflictos, es conocida en la jerga científica por sus siglas ADR (Alternative Dispute Resolution). Se define como una forma útil de abordar las diversas controversias que surgen en la interpretación y aplicación de los negocios jurídicos de derecho de familia e instituciones familiares (matrimonio, filiación, adopción, derecho de alimentos… ). En España es evidente que surge cuando la jurisdicción contenciosa está saturada.

 

Estamos al tanto de lo que sucede hoy en día con la Ley de la Dependencia, y por lo tanto, no vamos a extendernos más en ello, sobre todo porque tal y como os anunciaba el objetivo de este grupo es seguir el paradigma de: ¿y ahora qué?, o ¿a partir de ahora qué?. Desgraciadamente tengo el pleno convencimiento que la Ley de la Dependencia no morirá, pero ya no será como la hemos conocido hasta ahora, (cuestiones como que el gobierno siga prefiriendo que las competencias estén en manos de las CCAA, que acumulan déficits que no les permiten financiarla, o la propia reforma de la Ley de la Administración Local, que va a dar al traste con miles y miles de empleos de profesionales sociales; apoyan esta tesis) por lo que los profesionales implicados en ello, habrán de buscar nuevas fórmulas de desarrollo, y resolución de situaciones, a las que no se les puede dar más plazo.

 

Sobre todo porque caminamos hacia una sociedad envejecida, y este sector de la población es el más débil, y uno a los que más protección debemos de dar. Las Personas Mayores se están muriendo sin haber recibido su prestación reconocida, que además se “pierde” en el marasmo de lo que ha venido a conocerse como la judicialización de la dependencia; se les está bajando de grado de discapacidad de atención reconocida, (que yo sepa hasta ahora un alzheimer no mejora), lo que provoca grandes desequilibrios en sus economías, que no pueden dar cobertura a los costes que supone la atención que necesitan, y, en algunos casos, por desgracia, les ponen en riesgo de exclusión social.

 

En este marco de trabajo, ¿no es factible trasladar la mediación familiar (que ya es social), a la mediación social en los dependientes?. Legalmente hay cabida, y con ello se aliviarían por ejemplo las maltrechas arcas de las CCAA, (dejemos aparte ahora situaciones de malgasto o derroche), y se eliminarían situaciones como el copago, o el incumplimiento sistemático de la Ley.

 

Con el interés de aportar al grupo las razones por las que tiene  cabida la (llamémosle mediación social, aunque no deja de ser una mediación familiar más no desarrollada en España); existe un marco legislativo que permite ser el paragüas de esta afirmación. El estudio y desarrollo de esta materia,  comienza con las Recomendaciones y Directivas del Consejo de Europa y de la Unión Europea en la medida que son de aplicación a los Estados miembros, con especial atención a sus principios, fundamentalmente enumerados y dotados de contenido en la Recomendación (98)1, del Comité de Ministros a los Estados Miembros del Consejo de Europa sobre la Mediación Familiar. Este sistema de protección, ya reconoce de forma explícita las circunstancias dignas de apoyo en la situación de los Mayores con su entorno.

 

Si nos centramos en España, partiendo del reconocimiento que otorga la Constitución Española a una serie de derechos fundamentales que son los que permiten que la mediación sea un proceso aceptado y promovido, también, desde el Derecho español. Se procede, a la identificación de las posibilidades que reconoce el Derecho Civil en lo concerniente a los conflictos familiares, tanto en lo relativo a la ruptura de pareja como a aspectos derivados de las propias relaciones familiares (relación de abuelos/abuelas con nietos y nietas; relación de dependencia).

 

Por tanto la base está, depende de nosotros desarrollarla de forma efectiva, entiendo que de forma sinérgica, estableciendo alianzas entre el Sector Público y el Privado, pues aunando conocimiento y gestión empresarial, se alcanza algo que en su momento no se previó: sostenibilidad del sistema de la Dependencia. Cuando esta Ley nació en 2006, lo hizo “herida de muerte”, pues lo hizo a sabiendas de que su coste no iba a poder ser asumido, en un medio, largo plazo.

 

Como ya he ido apuntando, en estos días esta será mi aportación al grupo, profundizar en esta temática, pero sin vuestra ayuda, trabajadores sociales, gerontólogos y psicogerontólogos, terapeutas ocupacionales, personal socio-sanitario, etc….no será un grupo productivo por el cambio, pues los auténticos profesionales de la dependencia, sois vosotros.

 

Gracias a todos

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Posted in Emprendimiento Social, Intervención y Trabajo Social, Responsabilidad Social Corporativa

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